Universidad Católica Boliviana
Mónica Pando y Margareth Hurtado
En Bolivia hay una gran influencia de los países desarrollados, a partir de los medios de comunicación como son: la televisión, internet, las revistas y otros, los cuales promueven patrones de belleza inadecuados, que pueden impulsar a las jóvenes a desarrollar trastornos de la conducta alimentaría, sin embargo también se piensa que dichos trastornos vienen asociados con características patológicas de personalidad (Garner, 1998).
Actualmente, hay que entender por trastorno de la conducta alimentaría aquellas alteraciones en las que la conducta alimentaría está alterada, pero fundamentalmente como consecuencia de los dramáticos intentos que las pacientes hacen para controlar su peso y su cuerpo. Las características que forman la personalidad de los seres humanos modulan, en mayor o menor grado, todas sus reacciones ante las distintas situaciones que se le presentan en la vida, cuando éstas son patológicas hacen sufrir tanto a la persona que la padece como a las personas que la rodean (Fernández, 1999).
En la actualidad se ha optado por un modelo pluricausal en el que interactúan diferentes tipos de variables biológicas, psicológicas y relacionales, dando lugar a una serie de factores predisponentes precipitantes y de mantenimiento que permiten explicar la aparición y cronificación de los trastornos de la conducta alimentaría.
En la bulimia el cuadro se inicia habitualmente a partir de la adolescencia, los bulímicos refieren que sus mentes están casi constantemente ocupadas en pensamientos referentes a la comida, dificultando incluso la concentración. Los excesos de comida se dan normalmente en solitario y en secreto. Muchas veces ritualizan la compra de comida y este hecho suele producirles al mismo tiempo excitación y ansiedad. La cantidad de comida que se ingiere en un episodio bulímico puede llegar hasta 20.000 calorías, cuando normalmente el cuerpo humano requiere entre 2.000 y 2.500 calorías.
Para impedir ganar peso pueden utilizar mecanismos diversos como provocarse vómitos, utilizar frecuentemente purgantes y diuréticos, hacer mucho ejercicio y/o tomar anfetaminas. Todos estos excesos pueden llegar a tener complicaciones de salud siendo uno de los más peligrosos la provocación de vómitos que puede dar lugar a depleción de los niveles de potasio, infecciones urinarias, problemas renales, y pérdida importante de peso. Los rasgos psicopatológicos más importantes se refieren a la preocupación relacionada con la comida, el peso y los síntomas depresivos. Los bulímicos presentan conductas depresivas, con fases intercaladas de ayuno y atracones, suelen ser acomplejadas, se sienten ineficaces e indefensas, carentes de autoestima y elevada ansiedad, con falta de asertividad y con una deficiente imagen corporal, también hay que tener en cuenta las metas de estos pacientes ya que el alejarse de la meta les provoca depresión, esto les produce ansiedad, seguido de atracones, y para compensar estas conductas realizan conductas inapropiadas, como ser ejercicio en exceso, ayunos o la provocación de vómitos.
En los anoréxicos hay una idea sobrevalorada de la imagen corporal, que puede tomar proporciones delirantes. Los pacientes ven algunas partes de su cuerpo muy gruesas, incluso a pesar de la perdida de peso, por lo cual deben continuar sin comer. Generalmente manifiestan fuertes sentimientos de asco y desagrado ante su propio cuerpo. Les falta reconocer adecuadamente, los signos de hambre y saciedad. Se sienten hinchados, tienen náuseas, después de haber comido poquísimo. A pesar de su gran inanición, no se sienten cansados ni fatigados. Estos pacientes al igual que en la bulimia nerviosa tienen metas altísimas que en situaciones no controladas pueden dar lugar a episodios recurrentes de anorexia nerviosa. El estado de ánimo de los anoréxicos suele ser bastante variable. Es común la labilidad emocional y los sentimientos de desamparo y depresión. Pierden todo interés en el sexo y evitan los contactos con personas del sexo opuesto. En el caso de actividad sexual, no disfrutan de ella.
Dentro de los cambios cognitivos están las distorsiones cognitivas sobre el peso y la ingesta y alteraciones de la imagen corporal (sigue encontrándose gorda a pesar de haber perdido peso). Dentro de los cambios conductuales hay una dieta restrictiva auto impuesta, recuente provocación de vómitos, uso abusivo de laxantes (estas conductas son más frecuentes si la anorexia cursa con episodios de bulimia); elevado interés por la astronomía, hiperactividad, relaciones familiares gravemente alteradas y un importante retraimiento social. Dentro de los cambios biológicos se presenta alteración del sistema hipotalámico y endocrino que tiene como consecuencia la aparición de la amenorrea. Desaparecen las curvas típicas femeninas, la piel se torna seca, hay pérdida de pelo, bradicardia, hipotensión, baja temperatura y deshidratación.
Se han realizado pocos estudios rigurosos acerca de la personalidad en pacientes con trastornos de la conducta alimentaría (TCA), aunque si aparece abundante literatura sobre la comorbilidad entre los trastornos de personalidad y los TCA (Murcia M, 2001). Siguiendo a Garner (1988), pensamos que los factores de personalidad podrían jugar un importante rol en la expresión sintomática de los trastornos de la conducta alimentaría.
Una investigación de tipo descriptiva y comparativa que permita saber las características de personalidad que tienen un grupo de pacientes con trastornos de la conducta alimentaría de la ciudad de la Paz, en mujeres mayores de 18 años es de vital importancia con el objeto de entender y explicar dichos fenómenos, además estos datos servirían enormemente para el diagnóstico y la aplicación de una terapia adecuada. El objetivo general de esta investigación es “Determinar las características patológicas de la personalidad en un grupo de mujeres mayores de 18 años que padecen trastornos de la conducta alimentaría (anorexia y bulimia), en la ciudad de la Paz”.
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